RENE VICIOSO
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Por Diógenes Abréu THE LATIN POST
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SANTO DOMINGO (Lunes, Julio 17).- Desde las 3:30 de la tarde comenzaron a arribar los familiares al modesto "Departamento de Repatriados", ubicado en la parte trasera del Palacio de la Policía Nacional.
Muchos vienen con el peso de la vergüenza encorvándoles el cuerpo, talvez teniendo que asumir la responsabilidad de asistir a este encuentro en condiciones desfavorables para su integridad moral.
Pero tienen que cumplir con la cita, pues repatriado que no tenga un familiar que se responsabilice y se haga cargo de él, no podrá ser despachado del Palacio.
La gran mayoría de familiares lucen ser personas de clase media y pobre.
El drama y la atomización emocional creada por las circunstancias producen una ansiedad y tensión colectiva que alarga la espera del autobús que transporta los repatriados desde el aeropuerto al Palacio.
EL DEPARTAMENTO
El "Departamento de Repatriados" está localizado en un pequeño cuarto donde la mayor atracción es una computadora con acceso al Internet. El espacio es sumamente estrecho para el tipo de labores que deben desempeñarse en el mismo. Eso obliga a que muchas de las actividades tengan que llevarse a cabo en el patio fuera de la oficinita. El Departamento es dirigido por el Coronel Abreu Peña y el Mayor Lafontain.
Es la gigantesca labor de estos dos oficiales, y el personal bajo su mando, lo que hace efectiva y sumamente importante la función de esta dependencia policial.
Observar la manera como ambos oficiales se relacionan a los familiares que concurren a hacerse cargo de algún repatriado, demuestra que las precariedades de dicho Departamento no merman su empeño por ejercer sus funciones dignamente y con respeto humano.
Es urgente que se invierta recursos para modernizar y ampliar las facilidades físicas del "Departamento de Repatriados", de forma tal que estos dos oficiales puedan ejecutar su labor más efectivamente.
Así, tanto los familiares como los repatriados, recibirían unos servicios mucho más a tono con las circunstancias y los requerimientos sociopolíticos del drama humano que los junta en el Palacio de la Policía Nacional.
EL AUTOBUS
"¡Llegó la guagua con los repatriados!" Gritó un policía vestido de negro.
Todos los rostros de los familiares y personas allí presentes se enfocaron hacia la entrada lateral por donde el autobús, cual elefante preñado, avanzaba lentamente.
El silencio ahogó las palabras de quienes quisieron decir algo. Sólo
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