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Marino Zapete Corniel
No es necesario un examen exhaustivo para darnos cuenta de que el gobierno encabezado por el profesor Leonel Fernández es un instrumento al servicio casi exclusivo de los sectores poderosos de la República Dominicana.
Paradójicamente, cuando examinamos los nombres de los hombres y mujeres que encabezan el gobierno, comenzando por el Presidente de la República, notamos que, en la mayoríaa de los casos, provienen de familias de escasos recursos económicos. Es decir, estamos ante gente pobre que disfruta servir a los ricos.
Quiere decir, que los ricos no necesitan ocupar las principales funciones de la administración pública para dirigir el país a su antojo. Sencillamente, ellos son dueños de los gobiernos y, en consecuencia, los jefes de los que gobiernan.
La evidencia más reciente de que en este pedazo de isla el gobierno es un instrumento barato, al servicio de los ricos, la constituye el proyecto de reforma fiscal que se discute, para compensar a la burocracia oficial y a un grupito de millonarios frente a los efectos futuros del tratado de libre comercio con los Estados Unidos.
Antes de que me califiquen de temerario, les invito a echar un vistazo a las medidas acordadas por Agripino Núñez Collado, y los representantes del gobierno, del Congreso y de los empresarios (sin ninguna representación del pueblo), para obtener los recursos que dejaráan de ingresar al fisco cuando los productos norteamericanos dejen de pagar impuestos en las aduanas dominicanas.
En primer lugar, los consumidores, que son los que siempre llevan la carga pesada, tendrán que pagar un 16 por ciento de ITBIS cuando compren una pasta de jabón, una libra de azúcar, un pedazo de queso, un poco de mantequilla, una botella de vinagre, un pedazo de pescado o una libra de sal.
También pagará el 16 por ciento de ITBIS el bacalao, las frutas, el café, el aceite, la harina, las sardinas, el chocolate, los espaguetis, la salsa de tomate, la pasta dental, los fósforos, el jabón de baño y la mayoría de los materiales educativos. En pocas palabras, lo único que no pagará ITBIS, por el momento, será el aire que respiramos.
Aparte del ITBIS, los dueños del país y del gobierno aumentarán a un 28 por ciento el pago del Impuesto sobre la Renta. Aquí- todos sabemos que ese impuesto es para los empleados públicos y privados, pues la mayoría de los ricos lo evaden, maquillando los libros de contabilidad y declarando pérdidas todos los años.
Además del incremento del Impuesto sobre la Renta y la ampliación de la base imponible del ITBIS, en el primer año del gobierno del profesor Fernández el pueblo dominicano ha tenido que pagar un aumento bestial de los precios de la gasolina, el gas oil, el gas licuado de petróeo y la factura eléctrica, sin haber recibido ninguna compensación.
Súmenle a esa situación el aumento de los precios del pasaje del transporte público y la multiplicación de las tarifas para obtener un acta de nacimiento, un pasaporte, una licencia de conducir, un papel de buena conducta, o legalizar cualquier documento en la Procuraduría General de la República o la Secretaría de Relaciones Exteriores.
Uno de los argumentos que el gobierno enarbola para resaltar la bondad de la presente administración es haber mantenido la estabilidad macroeconómica, a través de la reducción del circulante y de la tasa del dólar, lo cual nadie discute.
Pero tampoco puede discutirse que el gobierno, haciendo honor a su papel de sirviente de los ricos, no ha hecho el menor esfuerzo para obligar al sector empresarial a rebajar los precios de los productos y servicios, de acuerdo al impacto provocado por la reducción de la tasa del dólar.
Mientras el propio Presidente de la República anunció con orgullo una especie de regalo de 25 millones de dólares a un grupo de empresarios de santiago para terminar la construcción de un hospital de lujo para servir exclusivamente a los ricos, el pueblo dominicano no ha visto la más mínima mejoría en el servicio de salud pública, que es su obligación.
Mientras los precios de los colegios privados han vuelto a dispararse, como todos los años, las autoridades se han cruzado de brazos a contemplar, al parecer, por temor a entrar en confrontación con los sectores de los cuales se han convertido en sirvientes.
A sabiendas de los grandes aumentos de precios de todos los componentes del costo de la vida, las autoridades del Partido de la Liberación Dominicana han sido incapaces de sugerirles a sus patronos que hagan una revisión de los sueldos y salarios que pagan a los trabajadores, con lo cual demuestran su insensibilidad antes los más pobres.
Yo me pregunto si en realidad el gobierno del profesor Leonel Fernández cree que con las migajas que distribuye en algunos barrios a través del programa "Comer es Primero" se ha hecho algo a favor de los pobres de esta tierra.
La verdad es que me da mucha pena ver a un grupo de personas nacidos y formados en la pobreza, convertidos en instrumentos de los ricos e insensibilizados totalmente ante los necesidades más perentorias de los más pobres, que son la mayoría de los dominicanos.
zapecorniel@gmail.com
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